miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pensamiento prehispánico


NEZAHUALCOYOTL

Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco, escribió textos tan hermosos y profundos como lo hicieron Parménides o Heráclito. Si a éstos se les da el estatuto de filósofos, Nezahualcóyotl ciertamente fue un filósofo. Si etimológicamente la filosofía es amor a la sabiduría, Nezahualcóyotl amaba la sabiduría. Decir que filosofía sólo es la que se hizo en Grecia, e ignorar a la china, indostánica o latinoamericana es de un eurocentrismo inaceptable
  Enrique Dussel
Profesor de filosofía e investigador mexicano, 

“En la poesía de Nezahualcóyotl hay mucho más pensamiento que lírica. Y sin que esta falte y con buen resultado, su característica es la meditación sobre tres temas: la divinidad, el destino y la poesía.
Su concepción de la divinidad está alejada de la magia y la mística y es teológica. Pero Dios, con su naturaleza y el rigor que ella ha impuesto al hombre, es tratado con desdén. Ni alabanza ni adoración, quizás temor inspira al poeta, que se pregunta sobre la verdad de su existencia y de las cosas tangibles. El dador de la vida nos enloquece porque sin permanecer en sitio alguno le veneramos en todas partes, es inventor de todo y de sí mismo, nadie puede ser su amigo, nos embriaga por un momento y nos abandona para que sepamos que sólo él puede cambiar el rumbo del mundo.
Nuestra vida y destino no son verdaderos, ni hemos venido aquí para ser felices, dice Nezahualcóyotl. Vivimos en necesidad y el amargo sabor de las derrotas nos alimenta; hemos venido para vivir en angustia y dolor, la tierra es una casa prestada, no es la casa de los hombres y debemos, pronto, abandonarla. “En como una pintura nos iremos borrando”, dice, que igual que los libros nahuas, hechos de color y figuras que desaparecen, los hombres desapareceremos consumidos por el tiempo. Nada podemos contra él, pereceremos e ingresaremos a la casa de los muertos, sintiendo, como en la vida, la tristeza eterna de los que la habitan. No lloremos a los que desaparecen, dice el poeta, igual destino nos espera.
La poesía es un don divino que nos es prestado para aliviar nuestro paso por el mundo. Las flores, es decir el poema, permiten darnos a conocer, nos dejan manifestarnos y engalanarnos por un momento, porque tanto ellas como él, retornan a la casa de la divinidad, al lugar de los que no tienen carne ni hueso. Feliz aquel que puede gozar de las flores y de los cantos porque son alegría, camino al misterio de la existencia y nos permiten conocer con trascendencia.”
http://pensamientofilosoficoenmexico.wordpress.com/2008/10/13/reflexion-acerca-de-nezahualcoyotl/
 Las doctrinas religiosas, aceptadas por el Estado y por el pueblo, acerca de la supervivencia de los guerreros como compañeros del Sol, o de una vida feliz en los jardines de Tláloc, o teniendo que hacer frente a peligros y pruebas en las moradas inferiores del Mictlan, la región de los muertos, eran ya objeto de duda en el pensamiento de no pocos tlamatinime. Nezahualcóyotl, recordando conceptos antiguos, tal vez de origen tolteca, expresa su incertidumbre preguntándose adónde hay que ir, o qué sabiduría hay que encontrar para llegar a Quenonamican, "donde de algún modo se vive", a can on ayac micohua, a "donde la muerte no existe":
¿A dónde iremos
donde la muerte no existe?
Mas, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.
Aun los príncipes a morir vinieron,
los bultos funerarios se queman.
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre. 19

Nezahualcóyotl mismo enderezó su corazón, lo que equivale a decir, entendiendo la connotación náhuatl de yóllotl (corazón), que dio un sentido al núcleo dinámico de su ser. Fortaleciendo el corazón, Nezahualcóyotl afirma haber descubierto el significado profundo de "flor y canto", expresión náhuatl del arte y el símbolo, para poder acercarse gracias a él, desde tlaltícpac (desde la Tierra), a la realidad de "lo que está sobre nosotros y la región de los dioses y de los muertos". Cuatro líneas magistrales dan testimonio de su descubrimiento:

Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor...
¡Ojalá no se marchiten! 20
El corazón que ha comprendido al fin cuál ha de ser su camino, desea entonces hallar los cantos y flores que nunca perecen, Nezahualcóyotl no caerá de nuevo en la duda. Su corazón habrá de encontrar flores y cantos con vida y raíz. Probablemente, por esto, dejó dicho:
No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo, cantor, los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro. 21
Y es que, como él mismo lo apunta, el corazón de quien ha descubierto flores y cantos ha nacido para cantar, tiene su casa en la primavera que nunca termina, puede en fin acercarse al misterio de los dioses y los muertos. El sabio señor de Tetzcoco, conocedor de las doctrinas toltecas, hizo objeto de su meditación el tema de Tloque Nahuaque, el "dueño de la cercanía y la proximidad", que es también Moyocoyatzin, el que se está inventando a sí mismo. Por los senderos de flor y canto expresó su pensamiento acerca de "quien es como la noche y el viento", el "Dador de la vida", que en su libro de pinturas ha hecho el boceto de nuestros rostros y corazones, el arbitrario inventor que también escribe y dibuja con flores y cantos:
Con flores escribes, Dador de la vida
con cantos das color
con cantos sombreas
a los que han de vivir en la Tierra.
Después destruirás a águilas y tigres,
sólo en tu libro de pinturas vivimos,
aquí sobre la Tierra.
Con tinta negra borrarás
lo que fue la hermandad,
la comunidad, la nobleza.
Tú sombreas a los que han de vivir en la Tierra. 22
El rostro y el corazón del hombre en la Tierra está cerca y lejos de Moyocoyatzin, el inventor de sí mismo. Es cierto que águilas y tigres, hermandad y nobleza, existen en el libro de pinturas del "dueño del cerca y del junto". Mas, a pesar de esto, el supremo "Dador de la vida", como noche y viento que es para el hombre, permanece oculto e inalcanzable. El pensamiento de Nezahualcóyotl, ahondando en el misterio, se dirige a Tloque Nahuaque, expresando precisamente esta imposibilidad de acercarse a él:
Sólo allá en el interior del cielo,
tú inventas tu palabra,
¡Dador de la vida!
¿Qué determinarás?
¿Tendrás fastidio aquí?
¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la Tierra?
¿Qué determinarás?
Nadie puede ser amigo
del Dador de la vida...
¿A dónde pues iremos...?
Enderezaos, que todos
tendremos que ir al lugar del misterio... 23
No obstante haber afirmado que "nadie puede decirse o ser amigo del Dador de la vida", Nezahualcóyotl continuó tenazmente su búsqueda. Muchas son las flores y los cantos de sus textos acerca de la divinidad que podríamos aducir aquí. Veamos sólo dos testimonios más. El primero es expresión de preguntas, casi diríamos dudas, sobre la realidad y raíz de quien, en sí mismo, inventa su palabra y da ser en su misterioso libro de pinturas:
tú inventas tu palabra,
¡Dador de la vida!
¿Qué determinarás?
¿Tendrás fastidio aquí?
¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la Tierra?
¿Qué determinarás?
Nadie puede ser amigo
del Dador de la vida...
¿A dónde pues iremos...?
Enderezaos, que todos
tendremos que ir al lugar del misterio...
23
No obstante haber afirmado que "nadie puede decirse o ser amigo del Dador de vida", Nezahualcóyotl continuó tenazmente su búsqueda. Muchas son las flores y los cantos de sus textos acerca de la divinidad que podríamos aducir aquí. Veamos sólo dos testimonios más. El primero es expresión de preguntas, casi diríamos dudas, sobre la realidad y raíz de quien, en sí mismo, inventa su palabra y da ser en su misterioso libro de pinturas:
¿Eres tú verdadero (tienes raíz)
Sólo quien todas las cosas domina,
el Dador de la vida.
¿Es esto verdad?
¿Acaso no lo es, como dicen?
¡Que nuestros corazones
no tengan tormento!
Todo lo que es verdadero
(lo que tiene raíz),
dicen que no es verdadero
(que no tiene raíz).
El Dador de la vida
sólo se muestra arbitrario.
¡Que nuestros corazones
no tengan tormento!
Porque él es el Dador de la vida. 24
Por encima de las dudas y del misterio que circundan al Dador de la vida, es menester aceptar su realidad. Esto es lo único que da tranquilidad y raíz al corazón. Tal parece ser la conclusión a que llegó Nezahualcóyotl en su esfuerzo por acercarse al misterio de lo divino. Si Tloque Nahuaque es arbitrario e incomprensible, es también el "Dador de la vida" en cuyo libro de pinturas existimos. Los rostros humanos deben aceptar el misterio; deben invocar y alabar a Tloque Nahuaque. Así se puede vivir en la Tierra
http://biblioteca-digital.ilce.edu.mx/sites/fondo2000/vol1/mesoamerica-i/html/4.html



MAYAS
Todos los diferentes pueblos indígenas que existen o han existida a lo largo de la historia de todas las naciones seguían diferentes creencias, tradiciones y filosofías.
En nuestro país la cultura maya tenía una filosofía, que aunque tiene parecidos con otras civilizaciones como los mexicas tiene diferentes bases y mitos, el mito del origen del mundo lo encontramos en “El libro del Consejo de Pueblo”, también conocido como “Popol Vuh”, ahí explican que el mundo estaba lleno de tinieblas y vació hasta que los Dioses corazón del Cielo y Huracán deciden crear animales (genios de la montaña: ave, serpiente, tigre, león, venado) posteriormente crean a los hombre primero de lodo, luego de madera, maíz y así consecutivamente hasta que forman al indicado, que tenga consciencia, pueda razonar, no se disuelva en agua…
buenastareas.com
 POPOL-VUH (fragmento)
La creación
Primero todo era silencio, había mucha calma. No había nada que estuviera en pie en toda la faz de la tierra, solo existía el mar en reposo y un cielo apacible.
Todo era oscuro, solo Tepeu y Gucumatz(progenitores)estaban en el agua rodeados de claridad. Ellos son los que disponen de la creación de árboles, bejucos, nacimiento de la vida y del hombre. Se formó el corazón del cielo.
Mediante su palabra ellos hicieron emerger la tierra. dijeron "tierra" y esta fue hecha. Así sucesivamente surgieron el día y la noche, las montanas y valles, brotaron pinares. También se crearon las corrientes de agua y los arroyos corrieron libremente.
Luego crearon a los animales, los venados, pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, víboras, guardianes de los bejucos entre otros. Estos fueron hechos para cuidar a los árboles y a las plantas. Los animales se dispersaron y se multiplicaron, pero los creadores les dieron sus moradas respectivas, mar, tierra o aire.
Luego los creadores les dijeron que hablaran para que alabaran a sus creadores(a ellos), pero estos animales no hablaban, solo emitían graznidos, chillaban o cacareaban. Entonces estos creadores los cambiaron de hogar porque no conseguían que los adoraran ni que los veneraran. Hicieron un segundo intento pero estos tampoco hablaron, y por lo tanto fueron condenados a ser comidos y matados.
Ante este fracaso de que los animales no los veneraban, ellos se dijeron que tenían que crear antes del amanecer algún ser que los venerara, por lo tanto quisieron hacer al hombre. Para esto tuvieron varios intentos:
1. En este intentaron hacer al hombre de barro, no se podía sostener, no podía andar ni multiplicarse y se deshizo.
2. Luego trataron con madera, lo cual fue un gran avance, ya que hablaban y se multiplicaban, pero estos no tenían memoria(por lo tanto no se acordaban de su creador), entendimiento, caminaban sin rumbo y andaban a gatas. Estos fueron los primeros que habitaron la faz de la tierra, pero con el diluvio creado por el corazón de cielo estos murieron. Los que se salvaron se escondieron y se convirtieron en Gnomos.
3. De tzite se hizo el hombre, y la mujer de españada , pero estos no pensaban ni hablaban. Fueron aniquilados con resina y fueron desfigurados por las piedras de moler. Esto fue en castigo por no haber pensado ni en su madre, ni en su padre.
4. Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los creadores cuando descubrieron lo que en verdad debía entrar en la carne del Hombre. El Yac , Utiu , Quel y Hoh fueron los que trajeron la comida para la formación del hombre. Esta comida se convirtió en sangre, y así entro el maíz por obra de los progenitores. Los hombres que fueron creados fueron cuatro: Balam-Quitze, Balam-Acab, Mahucutah y Iqui-Balam.
http://mitologiaamericana.idoneos.com/index.php/329544
LA FILOSOFÍA DE LOS AZTECAS
Con las palabras del título se refiere Miguel Ángel Portillo a la profundidad y complejidad del pensamiento azteca. En su excepcional obra (que es ya un clásico sobre este tema), “Los Antiguos Mexicanos”, a través de sus crónicas y cantares, demuestra que existe toda una filosofía en sus códices, tradiciones orales y en las construcciones sagradas.
Hablamos de Filosofía azteca, pues en sus planteamientos abarcan toda una concepción mágico-racional de lo divino y de lo abstracto. También de los causales que marcan el devenir en la Naturaleza (Metafísica), de los problemas del hombre en el conocimiento ultérrimo de lo real (Teoría del Conocimiento), de cuáles son los valores y elementos que configuran al hombre como tal y que promueven el encuentro con uno mismo (Antropología y Filosofía Moral), etc.
Su concepción de la Divinidad es muy parecida a la de casi todas las antiguas civilizaciones: hay una deidad que rige sus trabajos, su mística: Huitzilopochtli. Según sus tradiciones, desde las lejanas tierras de Atzlán, sus sacerdotes habrían trasladado la estatua de este Dios, en un peregrinar de más de 150 años. Es el Dios de la Guerra Florida, de la actividad continua, de la victoria que hace florecer el Alma, y de la expansión exterior que procura la conquista de los pueblos que los rodean. Representa al Sol y también al Dios Marte romano. Su divisa, dice Sahagún, es la de un dragón que expulsa fuego por la boca. También se le representa como un colibrí (símbolo del alma) que eleva su vuelo hasta fundirse en la luz de la atmósfera solar. Pero además de esta Divinidad de «Estado», existe toda una concepción filosófica y cosmogónica de un Principio-Uno que gesta todas las cosas, de tradiciones recogidas por los toltecas y que entregaron a los aztecas al ser conquistados por ellos.
Otro concepto de gran profundidad es el de la primera luz (Ceipal) que gesta todas las cosas.
Este Dios es Tloque Nahuaque o Ipalnemohuani. Se le llama Señor (Tlacatle), Dios de la inmediata proximidad (Tloque Nahuaque, dueño de la cercanía –tloc– y del anillo inmenso que circunda al mundo –nahuac–), «Aquel por el que todo vive» (Ipalnemohuani), Noche y Viento (pues como Dios Supremo es invisible como la noche e impalpable como el viento), «El que se forja a sí mismo con el pensamiento» (Moyocoyatzin).
Como todo en la Naturaleza se manifiesta en relación con su opuesto, y la mente humana no puede concebir el uno sin el dos, fue llamado Ometeotl, Dios de la dualidad, que se desdobla en un principio masculino, Ometecutli (Señor Dos), y otro femenino Omecihuatl (Señora Dos), Padre y Madre de todos los seres vivos, que viven en el lugar de la dualidad, el «sitio de nueve divisiones» (los nueve planos de conciencia que dividen la existencia manifestada).
Su pensamiento filosófico está impregnado de poesía y misticismo. Piensan que todos los caminos del hombre se hallan en el seno de lo divino, incluso este lugar, dicen, de corrupción y de tristeza, la Tierra.
Dos son los Dioses que marcan con su vida y hazañas los trabajos que debe realizar el alma para asemejarse más a lo divino, y no volver más a esta tierra:
Huitzilopochtli es la senda de la Guerra mágica, de la Conquista interior. Quetzalcoatl (Serpiente emplumada) es la senda de la Sabiduría y de la purificación del alma.
Huitzilopochtli nace en la Montaña de la Serpiente. Es engendrado por una pluma blanca o una piedra preciosa depositada en el seno de Coatlicue (la de falda de serpientes). Nada más nacer es acosado por sus familiares enemigos, en número de 400 –referencias a la multiplicidad y a la materia, representada generalmente con el número 4–, a los que debe vencer con armas mágicas, dispersar y destruir, incorporando a sus atavíos las armas de los vencidos. Finalmente se yergue victorioso sobre la Montaña de la Serpiente y allí proclama su culto. Representa al Hombre que debe vencerse a sí mismo y superar los múltiples enemigos interiores que tratan de arrebatarle su conciencia y su condición divina.
Quetzalcoatl es un mítico rey de Tula, que en una legendaria Edad de Oro gobernaba con justicia a sus súbditos desde el interior de su palacio templo con columnas de serpiente. «Nunca se le veía en público, sino que vivía en silencio en las sombras de su templo». Pero un día el mago Tezcatlipoca, con un espejo de doble faz, le hechizó. Le hizo ver en este espejo mágico su reflejo material o su doble femenino (Quetzalpetatl, la mariposa de plumas multicolor), de la que se enamoró y con la que mantuvo relaciones sexuales después de embriagarse. Perdida la inocencia, debe trabajosamente convertirla en pureza mediante una serie de trabajos, que incluyen el descenso a los Infiernos y la recuperación de tradiciones mágicas del pasado. Finalmente, se inmola en una pira levantada con sus propias manos y su alma se convierte en la estrella Venus, «el precioso gemelo de la Tierra».
Como la serpiente abandona sus pieles viejas, este héroe-dios nos habla del sendero por el que el hombre, despojándose de todas las impurezas materiales que se le han agregado, vuelve a recuperar su sabiduría primera y luminosa.
Para los aztecas la búsqueda de la verdad, no es simplemente la búsqueda de imágenes mentales que se puedan parecer más o menos a lo real, sino la búsqueda del Ser, de la raíz última, de aquello que otorga la estabilidad. La palabra «verdad» en nahuatl (neltiliztli) tiene la misma etimología que «raíz» o «fundamento».
Según los sabios aztecas, el hombre es la encarnación de una partícula del Espíritu Celeste. El Alma del hombre proviene del Sol y a él ha de volver tras numerosas encarnaciones y pruebas. Por eso al Sol se le llama «el rey de los que vuelven». Su casa es el firmamento y está rodeada de turquesas y de plumas de quetzal de las almas que han regresado a su estado inicial de Unidad.
El hombre en esta tierra es como un «espejismo», como la imagen fugaz de un sueño. Está atrapado en una cárcel de carne y sangre que le impide un conocimiento pleno de la verdad. Dicen sus poetas: «Nadie, nadie, nadie de verdad vive en la tierra». Pues la vida en la tierra es como un sueño del que despertamos con la muerte.
Sí, de un modo más bello y pedagógico que nuestros filósofos nihilistas, muestran la existencia terrestre como algo frágil, perecedero. La vida en la tierra nunca es plena; es, sin embargo, el lugar de prueba, el lugar de aprendizaje y planificación.
Esto hace que la vida sea como un juego en el que sin embargo nos afanamos como lo más importante. La intemporalidad no ha de ser motivo de aflicción y amargura, sino que nos debe ayudar a medir nuestras ambiciones y deseos en este mundo. Podemos convertir mediante el Arte de la Vida esta tristeza y limitación en un gozo sereno.
La tierra es la Casa de las Pinturas. El corazón del hombre es la Galería de las Pinturas, de las escenas de la vida, que como cuadros va atravesando la conciencia humana, viviendo y sufriendo como actores y aprendiendo como espectadores
La misma pregunta que se haría Calderón en La Vida es Sueño, o Platón al describir a los hombres como un sueño de los Dioses, se hacían los aztecas al referirse al Hombre. El Hombre es un lugar de paso de las almas que vuelven hacia Dios: «¿Acaso son verdad los hombres? Porque si no, ya no es verdadero nuestro canto.»
La tierra es el lugar de separación. En esta tierra, dicen los textos aztecas, corre un viento como afilados cuchillos de obsidiana. Pero también es el lugar del reencuentro de las almas hermanas: «la amistad es una lluvia de flores preciosas». Pero el reencuentro, por desgracia, nunca es definitivo, pues estamos encerrados en la burbuja de nuestra personalidad, de nuestros egoísmos y miedos.
Los filósofos aztecas no se encierran estérilmente en la cárcel de sus razonamientos, sino que utilizan éstos como peldaños para recuperar la conciencia de Dios.
El supremo ideal del hombre y de la mujer nahuatl es ser «dueños de un rostro, dueños de un corazón». En la mujer, además, se añade otro rasgo: «en su corazón y en su rostro debe brillar la femineidad».
Según ellos mismos expresan, su ideal de educación es «la acción de dar sabiduría a los rostros» y «la acción de enderezar los corazones».
El corazón, «yollotl», deriva etimológicamente de la misma raíz que ollín (movimiento), pues en el corazón está el movimiento interno, la voluntad.
Por las fuentes indígenas sabemos de un sistema de educación universal y obligatorio. En el Códice Florentino se indica que entre los ritos que se practicaban al nacer un niño nahuatl estaba la consagración a una escuela determinada.
La imagen del sabio azteca es muy parecida, por no decir idéntica, a la de los antiguos filósofos del mundo clásico. En el Códice Matritense, en que se conservan textos de los informantes de Sahagún, le describen:
Conservamos de ellos también una especie de Teoría del Conocimiento. La verdad es tan sutil e inapresable que salta las definiciones racionales. Tan sólo podemos referirnos a ella con símbolos, con metáforas. El símbolo y el arte, la poesía, es lo que llaman «flor y canto», el único modo de decir palabras verdaderas en esta tierra. Estos símbolos, estos cantos, descienden del cielo, de la inspiración. No son inventos humanos, pues el simbolismo es el lenguaje de la Naturaleza:
«Del interior del cielo vienen
las bellas flores, los bellos cantos,
los afea nuestro anhelo,
nuestra inventiva los echa a perder.»
Es a través del símbolo como el hombre, en un esfuerzo supremo del alma, puede entrever el Misterio, ese Dios que es Noche y Viento. Cada experiencia humana puede quedar reducida a un símbolo. Un camino de símbolos vivos es el peregrinaje del Alma hacia Dios:
«He escuchado un canto,
he visto en las aguas floridas
al que anda allí en la primavera,
al que dialoga con la aurora,
al ave de fuego, al pájaro de los milpos,
al pájaro rojo.»

También es la flor símbolo del alma que se abre como una ofrenda. Como los lotos blancos de las tradiciones hindúes, o el loto azul de los Misterios egipcios, todo lo que en el hombre duerme despierta ante la llamada de la Verdad.
“Brotan, brotan las flores,
abren sus corolas las flores,
ante el rostro del Dador de Vida (...)
¡las flores se mueven!»
Así, los aztecas, con símbolos extraídos de la misma Naturaleza, hicieron inteligible el Misterio. Con huellas de pasos se refirieron a la presencia del Dios Invisible. Con la Serpiente al Tiempo, a la Tierra y a la Sabiduría. Se refirieron al Genio interior (¿la propia alma?) como una imagen, o animal, suspendido detrás, y unido a nosotros por un hilo finísimo.
Con un caracol representaron los ciclos espiralados del tiempo.
Con una cruz, el quincunce, el movimiento interno de todas las cosas, la armonización, el giro y la síntesis de los cuatro elementos. Por un ojo en la intersección de los brazos de la cruz, la conciencia, nacida del impacto del espíritu en la materia. También con la cruz representaron la encarnación del alma en la materia, las pruebas y dificultades que debe superar ésta por encontrarse crucificada.
Con una mano el poder de Dios. Con un espejo que humea, la Naturaleza, inflamada, hirviente, ante la presencia de su Dueño. También al Juez último de nuestros actos, el Karma, el que «siembra discordias».
Con la sangre representaron el fluido etérico que anima todo el Universo. El que alienta en los astros, en el espacio sembrado de estrellas, y el que alimenta y mantiene la vida del hombre.
En una tibia rota y florecida, el sacrificio de lo material para dar luz en lo espiritual (nos recuerda al Platón del Timeo, cuando explica que el Demiurgo encerró en los huesos el alma humana).
En el cuchillo de pedernal, la inexorable voluntad del hombre que rompe sus limitaciones, que trocea su cárcel de carne.
Con el jaguar representaron al Sol haciendo su recorrido nocturno bajo la tierra, patrón de los guerreros.
Y con el águila al Sol en el Cielo, en su elemento propio, reinando sobre la Naturaleza, patrón de los gobernantes.
Con la mariposa multicolor representaron la psique, llena de encantos y belleza, pero frágil y quebradiza.
Con una marmita hirviente, con boca y ojos, la naturaleza del alma encarnada, condenada a vivir en un mundo que no es el suyo, sino un hervidero de pasiones.

http://filosofia.org.ar/ideas-mainmenu-35/26-metafca/39-la-filosofde-los-aztecas-ii





EL MITO DEL QUINTO SOL

El mito del Quinto Sol es un mito mesoamericano. Se refiere a la creación del mundo, el universo y la humanidad; forma parte de la Cosmovisión mesoamericana.
Según este, la Tierra ha pasado por cinco etapas diferentes desde su creación, regidas cada una por un sol.
El primer Sol se llamaba Nahui-Ocelótl (Cuatro-Ocelote o Jaguar), porque el mundo, habitado por gigantes, había sido destruido, después de tres veces cincuenta y dos años, por los jaguares, que los aztecas consideraban nahualli o máscara zoomorfa del dios Tezcatlipoca.
El segundo Sol, Nahui-Ehécatl (Cuatro-Viento), regida por Quetzalcóatl, desapareció después de siete veces cincuenta y dos años al desatarse un gran huracán, que transformó a los sobrevivientes en monos.
El tercer Sol, Nahui-Quiahuitl (Cuatro-Lluvia), desapareció al cabo de seis veces cincuenta y dos años, al caer una lluvia de fuego, manifestación de Tláloc, dios de la lluvia, de largos dientes y ojos enormes. Los habitantes de la tierra eran en su mayoría inmorales y perversos, y los sobrevivientes se transformaron en pájaros y guajolotes.
El cuarto Sol, Nahui-Atl (Cuatro-Agua), cuya regente fue Chalchiutlicue acabó con un terrible diluvio, después de tres veces cincuenta y dos años, al que sólo sobrevivieron un hombre y una mujer, que se refugiaron bajo un enorme ciprés (en realidad, ahuehuete). Cada uno de estos soles corresponde a un punto cardinal: Norte, Oeste, Sur y Este, respectivamente. En él sucedió que todo se lo llevó el agua y la gente se convirtió en peces.
El quinto sol, Nahui-Ollin (Cuatro-Movimiento), porque está destinado a desaparecer por la fuerza de un movimiento o temblor de tierra, momento en el que aparecerán los monstruos del Oeste, tzitzimime, con apariencia de esqueletos, y matarán a toda la gente. Quetzalcóatl, junto con Xólotl, creó a la humanidad actual, dando vida a los huesos de los viejos muertos con su propia sangre.
El Sol presente se sitúa en el centro, quinto punto cardinal y se atribuye a Huehuetéotl, dios anciano del fuego, porque el fuego del hogar se encuentra en el centro de la casa.
Para los aztecas y mayas el Quinto Sol fue creado en la antigua ciudad de Teotihuacan.

El mito intenta dar explicación/justificación a ciertos fenómenos cosmológicos presentes en los pueblos prehispánicos:
·         Necesidad lógica de fundamentación universal
·         Temporalización del mundo en edades o ciclos.
·         Idea de los elementos primordiales

http://www.encuentos.com/mitos/aztecas/leyenda-del-quinto-sol/


jueves, 2 de enero de 2014