viernes, 3 de octubre de 2014

Ser Humano

 Blaise Pascal
(Clermont-Ferrand, Francia, 1623-París, 1662) Filósofo, físico y matemático francés. Su madre falleció cuando él contaba tres años, a raíz de lo cual su padre se trasladó a París con su familia (1630). Fue un genio precoz a quien su padre inició muy pronto en la geometría e introdujo en el círculo de Mersenne, la Academia, a la que él mismo pertenecía. Allí Pascal se familiarizó con las ideas de Girard Desargues y en 1640 redactó su Ensayo sobre las cónicas (Essai pour les coniques), que contenía lo que hoy se conoce como teorema del hexágono de Pascal.
Sus obras más importantes son:"Cartas provinciales" ,publicada el 1657.en su polémica con los jansenistas y los jesuítas y
"Pensamientos" ,obra que se publicó en el 1670.Recoge las principales ideas filosóficas y religiosas de este gran científico francés.
Dejó sin tereminar una "Apología de la religión cristiana",en la cual defiende con argumentos filosófico-teológicos en catolicismo contra los ateos y escépticos,apoyándose principalmente en la Biblia y en San Agustín de Hipona

Pensamiento de Pascal

No es imposible conocer el plan que se proponía seguir Pascal por su Apología. Después de una parte metódica pensaba mostrar la miseria del hombre sin Dios, la felicidad del hombre en Dios, el conocimiento de Dios en Jesucristo donde encontramos a la vez “tanto a Dios como a nuestra miseria”.
Este plan nos muestra que la obra de Pascal de llegara a escribirse, hubiera sido más bien obra de teología y de apologética que de filosofía pura. Pero si entendemos por filosofía no solamente una exposición sistemática y más o menos abstracta de ideas sino pensamientos vivos y vividos, Pascal nos ofrece una riqueza ejemplar de intuiciones que habrán de filtrarse a través de los tiempos.
La primera distinción clara de orden metódico que establece Pascal es la del espíritu de geometría y del espíritu de finura. El espíritu geométrico es de manera general, el que emplean los matemáticos y, en el campo de la filosofía el que emplean los filósofos racionalistas. Nada hay de falso en el espíritu de geometría, en el espíritu puramente lógico. La falsedad consistiría en considerarlo como el único espíritu posible para encontrar la verdad. Pascal, matemático y físico, como Descartes coincide en cree que la razón es necesaria; se aparta de Descartes en cuanto afirma la necesidad, más allá de la razón, de un tipo de pensamiento flexible, que obedezca a nuestros sentimientos, que, en una palabra, conozca las razones del corazón que la razón no conoce. Estas razones del corazón no excluyen a la razón, sino que la completan. Pascal no cree que la razón sea contraria a la religión y piensa que existen “dos excesos: excluir la razón; no admitir más que la razón”. En el fondo Pascal plantea, en pleno triunfo del racionalismo cartesiano, el antiguo problema de la fe y de la razón y considera que ambas son compatibles y que ninguna debe ser excluida por el filósofo. El pecado de Descartes es el del geómetra que piensa que todo es reducible a geometría.
Es el espíritu de finura el que nos permite analizar la conciencia de los hombres y saber cuál es, en los términos de Pascal, “la condición humana”.
Ésta es, ante todo, una condición miserable. El hombre es débil, no sólo por flaqueza física sino por flaqueza moral, porque se deja llevara a engaño por imaginaciones ficticias, porque se deja arrastrar por las costumbres y los hábitos, porque el amor de sí, el egoísmo, suele triunfar sobre la objetividad y sobre la caridad, porque la vida está hecha de contradicciones y el hombre es, alternativamente, “crédulo, incrédulo, tímido, temerario”.
Pero en esta misma flaqueza humana reside la grandeza de los hombres. Lapidariamente escribe Pascal: “la grandeza del hombre es grande en cuanto se sabe miserable. Un árbol no se sabe miserable.” Lo que hace al hombre grande es su capacidad de reflexionar, su capacidad de pensar. El hombre puede llegar a ser grande porque se conoce a sí mismo tanto por la vía de la razón como por la vía del corazón. “El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante.”
Pocas veces ha sabido expresar Pascal con toda su fuerza esta doble naturaleza que hace del hombre un ser intermedio –ni ángel, no bestia- como en sus párrafos sobre los dos infinitos, contemplándose a sí mismo el hombre debe considerar:
que es en relación a lo que es; mirarse como perdido en este rincón apartado de la naturaleza; y que de esta pequeña cárcel donde se encuentra alojado, quiero decir el universo, aprenda a estimar la tierra, los reinos, las ciudades y así mismo a su justo precio. ¿Qué es un hombre en el infinito? Si lo comparamos a lo infinitamente pequeño, lo es todo. Porque, en fin, ¿qué es el hombre en la naturaleza? Una nada en relación al infinito, un todo en relación de la nada, un medio entre la nada y el todo.
Pequeño y grande, miserable y feliz, el hombre se sabe imagen de aquel que, infinito, ha querido participar en la miseria de los hombres para venir a salvarlos. Jesucristo es, precisamente, el que nos salva porque en él encontramos tanto a Dios como a nuestra miseria.
Pascal no pretende probar la existencia de Dios. Tan sólo una vez propone al ateo este razonamiento bajo forma de apuesta: es mejor apostar a que Dios existe que apostar a que Dios no existe. En el primer caso nada tenemos que perder; en el segundo podemos perderlo todo. Creamos en Jesucristo para que nada perdamos. Pero este razonamiento pragmático en el que se ha insistido con exceso, no es fundamental en los Pensamientos. Lo fundamental es que, en una época donde domina la razón y el espíritu de geometría, Pascal quiere, en sus propias palabras, hacer a “Dios sensible al corazón”. Lo que busca Pascal es, ante todo, que nos concentremos en nosotros mismos. En uno de sus pensamientos afirma que “toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa, que es el no saber quedarse tranquilos en un cuarto”. Conocerse a sí mimos tanto por la vía de la razón como por la vía del corazón y conocer a Cristo en nosotros, ésta es la esencia de ese pensamiento cordial que tanto en tan claro contraste está con las filosofías de su tiempo. Así lo afirma Pascal, recordándonos el pensamiento de san Agustín: “Hay que conocerse a sí mismo. Aún cuando esto no sirviera para encontrar la verdad, sirve por lo menos para ordenar la vida, y no hay nada más justo.”
Apasionado, vivo en la vivacidad de su pensamiento, Pascal quiere llegar al corazón de los hombres para que, una vez vertidos hacia sí mismos, puedan llegar a ser, de corazón, conversos.
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pascal.htm
http://philosophiaescolar.blogspot.mx/2009/04/blaise-pascal.html
Karl Marx

Pensador socialista y activista revolucionario de origen alemán (Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883). Karl Marx procedía de una familia judía de clase media (su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo). Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en Filosofía por esta última en 1841.
Desde esa época, el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural
Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.
En 1848, a petición de una Liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista, un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.
Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los manuscritos preparados por Marx.
Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.
Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.
En otras obras suyas, Marx completó esta base económica de su razonamiento con otras reflexiones de carácter histórico y político: precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.
También indicó Marx el sentido de la Revolución socialista que esperaba, como emancipación definitiva y global del hombre (al abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores), completando la emancipación meramente jurídica y política realizada por la Revolución burguesa (que identificaba con el modelo francés); sobre esa base, apuntaba hacia un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una auténtica democracia; la «dictadura del proletariado» tendría un carácter meramente instrumental y transitorio, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino el paso -tan pronto como fuera posible- a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marx_karl.htm


Friedrich Nietzsche

(Röcken, actual Alemania, 1844-Weimar, id., 1900) Filósofo alemán, nacionalizado suizo. Su abuelo y su padre fueron pastores protestantes, por lo que se educó en un ambiente religioso. Tras estudiar filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, a los veinticuatro años obtuvo la cátedra extraordinaria de la Universidad de Basilea; pocos años después, sin embargo, abandonó la docencia, decepcionado por el academicismo universitario. En su juventud fue amigo de Richard Wagner, por quien sentía una profunda admiración, aunque más tarde rompería su relación con él.
Como crítico de la cultura occidental, Nietzsche considera que su sentido ha sido siempre reprimir la vida (lo dionisíaco) en nombre del racionalismo y de la moral (lo apolíneo); la filosofía, que desde Platón ha transmitido la imagen de un mundo inalterable de esencias, y el cristianismo, que propugna idéntico esencialismo moral, terminan por instaurar una sociedad del resentimiento, en la que el momento presente y la infinita variedad de la vida son anulados en nombre de una vida y un orden ultraterrenos, en los que el hombre alivia su angustia.
Su labor hermenéutica se orienta en este período a mostrar cómo detrás de la racionalidad y la moral occidentales se hallan siempre el prejuicio, el error o la mera sublimación de los impulsos vitales. La «muerte de Dios» que anuncia el filósofo deja al hombre sin la mezquina seguridad de un orden trascendente, y por tanto enfrentado a la lucha de distintas voluntades de poder como único motor y sentido de la existencia. El concepto de voluntad de poder, perteneciente ya a sus obras de madurez, debe interpretarse no tanto en un sentido biológico como hermenéutico: son las distintas versiones del mundo, o formas de vivirlo, las que se enfrentan, y si Nietzsche ataca la sociedad decadente de su tiempo y anuncia la llegada de un superhombre, no se trata de que éste posea en mayor grado la verdad sobre el mundo, sino que su forma de vivirlo contiene mayor valor y capacidad de riesgo.
Otra doctrina que ha dado lugar a numerosas interpretaciones es la del eterno retorno, según la cual la estructura del tiempo sería circular, de modo que cada momento debería repetirse eternamente. Aunque a menudo Nietzsche parece afirmar esta tesis en un sentido literal, ello sería contradictorio con el perspectivismo que domina su pensamiento, y resulta en cualquier caso más sugestivo interpretarlo como la idea regulativa en que debe basarse el superhombre para vivir su existencia de forma plena, sin subterfugios, e instalarse en el momento presente, puesto que si cada momento debe repetirse eternamente, su fin se encuentra tan sólo en sí mismo, y no en el futuro.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nietzsche.htm

PRINCIPALES OBRAS
1872 "El origen de la tragedia “
 1878-79 "Humano, demasiado humano", (en tres entregas)
1881 "Aurora"
1882 "La gaya ciencia"
1883 "Así habló Zaratustra"
1886 "Más allá del bien y del mal"
1887 "La genealogía de la moral"
1888 "El crepúsculo de los ídolos"
1888 "El anticristo"
1888 "Ecce homo


Superhombre
Hombre nuevo que aparece tras la “muerte de Dios”. Nietzsche lo concibe como el individuo fiel a los valores de la vida, al “sentido de la tierra”.
La figura del superhombre no se puede separar de la consideración general nietzscheana relativa al platonismo y la muerte de Dios; implica una concepción filosófica y una teoría de la historia ajena por completo a las ideas nazis. El hombre al que hay que superar es el que se somete a los valores tradicionales, a la “moral del rebaño”, a la moral basada en la creencia de una realidad trascendente que fomenta el desprecio por la vida, la corporeidad y la diferencia entre las personas. El superhombre sólo es posible cuando se prescinda absolutamente de la creencia en Dios, cuando se realice hasta el final la “muerte de Dios”;

Nietzsche consideró al Estado como una de las mayores perversiones creadas por el hombre; el Estado representa lo abstracto, la conducta del Estado es conducta despersonalizada, trata a los individuos de un modo indiscriminado, y el individuo, cuando se somete a él y se preocupa por él, pierde su individualidad, creatividad y libertad. “Allí donde el Estado acaba, comienza el hombre que no es superfluo; allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible. Allí donde el Estado acaba, ¡mirad allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?” (“Así habló Zaratustra”).
El superhombre no se puede identificar con una clase social con privilegios que le puedan venir por la tradición o que descansen en su poder social (con la aristocracia, por ejemplo), ni con un grupo definido biológicamente (con una raza) pues los genes no son una garantía de excelencia. Pero lo podemos reconocer a partir de su conducta moral:
1. Rechaza la moral de esclavos: la humildad, la mansedumbre, la prudencia que esconde cobardía, la castidad, la obediencia como sometimiento a una regla exterior, la paciencia consecuencia del sometimiento a un destino o a un mandato, el servilismo, la mezquindad, el rencor.
2. Rechaza la conducta gregaria: detesta la moral del rebaño, la conducta de los que siguen a la mayoría, de los que siguen normas morales ya establecidas; como consecuencia de su capacidad y determinación para crear valores, no los toma prestados de los que la sociedad le ofrece, por lo que su conducta será distinta a la de los demás.
3. Crea valores: los valores morales no existen en mundo trascendente, son invenciones de los seres humanos; pero no todos los hombres los crean, muchos –la mayoría– se encuentran con los valores ya creados por otros, siguen las modas, los estilos vitales vigentes; el primer rasgo del superhombre es precisamente éste: inventa las normas morales a las que él mismo se somete; pero este rasgo no es suficiente para definir al superhombre, pues no vale que cree o invente cualquier valor, además ha de crear valores que sean fieles al mundo de la vida y que le permitan expresar adecuadamente su peculiaridad, su propia personalidad y riqueza.
4. Vive en la finitud: no cree en ninguna realidad trascendente, ni en Dios ni en un destino privilegiado para los seres humanos, una raza, una nación, o un grupo; no cree que la vida tenga un sentido, como no sea el que él mismo le ha dado; acepta la vida en su limitación, no se oculta las dimensiones terribles de la existencia (el sufrimiento, la enfermedad, la muerte), es dionisíaco.
5. Le gusta el riesgo, las nuevas experiencias, los caminos no frecuentados, el enfrentamiento, las pruebas difíciles; no está preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno, pues pone por encima de ellos el desarrollo de su voluntad y  de su espíritu; es duro consigo mismo y con los demás, es valiente, no huye del dolor ni de ninguna forma de sufrimiento: sabe que de estas experiencias puede salir enriquecido, puede crecer.
6.  Es contrario al igualitarismo: ama la exuberancia de la vida,  le gusta desarrollar en él mismo y en los demás aquello que les es más propio; no tiene miedo a la diferencia.
7. Ama la intensidad de la vida: la alegría, el entusiasmo, la salud, el amor sexual, la belleza corporal y espiritual; puede ser magnánimo, generoso, como una muestra de la riqueza de su voluntad.
8. En conclusión: el superhombre es la afirmación enérgica de la vida y el creador y dueño de sí mismo y de su vida, es un espíritu libre


http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Nietzsche/Nietzsche-Superhombre.htm

Martin Heidegger
Nació el 26 de septiembre de 1889 en Messkirch, Baden (Alemania).
Cursó estudios de teología católica y después filosofía occidental en la Universidad de Friburgo, donde fue alumno de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. Tras impartir clases en Marburgo, llegó a ser profesor de filosofía en Friburgo en 1928.
En 1933 le nombran rector de la universidad de Friburgo y se afilia al partido nacionalsocialista (NSDAP). Heidegger tuvo alguna complacencia hacia el régimen de Hitler, cuyo orden externo elogió en los meses iniciales del III Reich. Desconcertado por la evolución posterior del sistema y por la guerra, Renuncia al rectorado por discrepancias con el gobierno en 1945 y deja de ocuparse de política. Al cabo de seis años, regresaría a su cátedra como profesor honorario.

Considerado como uno de los filósofos más complejos e importantes del siglo XX, una de las máximas figuras de la filosofía moderna. Muy influenciado por los presocráticos, por Kierkegaard, y por Nietzsche, en su obra más destacada, Ser y tiempo (1927), se interesa de lo que consideraba la cuestión filosófica esencial: ¿Qué es ser?. Desde entonces, su producción científica y ensayística fue muy extensa.
Sostenía que el individuo está en peligro de ser sumergido en el mundo de los objetos, la rutina diaria, y en el convencional y superficial comportamiento de la multitud. El sentimiento de temor (Angst) lleva al individuo a una confrontación con la muerte y el último sin sentido de la vida, aunque sólo por este enfrentamiento puede adquirirse un auténtico sentido del ser y de la libertad. La idea del sin sentido de la existencia humana lo hizo ser considerado como parte de la corriente existencialista, precursora en gran medida de las ideas de filósofos como Jean Paul Sartre. A esta obra la siguieron otras como Introducción a la Metafísica (1953). Opinaba que la sociedad tecnológica moderna ha favorecido una actitud elemental y manipuladora que ha privado de sentido al ser y a la vida humana, un estado que llamaba nihilismo.
Desde 1952 se retira a su aldea natal, y a finales de 1974 se iniciaron los preparativos para la edición de sus obras completas, que se compondrán de 70 volúmenes.
Martin Heidegger falleció en Messkirch el 26 de mayo de 1976
http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/1145/Martin%20Heidegger

Qué no es y qué debe ser la persona { * }
La persona no es una cosa, ni una sustancia ni un objeto. Al decir esto, venimos a lo mismo que señala Husserl cuando exige que la unidad de la persona tenga una constitución esencialmente distinta de la que poseen las ciencias naturales. Lo que Scheler dice de la persona, lo formula de los actos en la forma siguiente: «Jamás un acto es un objeto; pues es inherente a la esencia del ser de los actos ser vividos solamente en la propia ejecución y dados en la reflexión». Los actos constituyen algo que no es psíquico. Inherente a la esencia de la persona es el existir sólo en la ejecución de los actos intencionales, por lo cual no es, pues, esencialmente objeto. Toda objetivación psíquica de los actos, por consiguiente, todo tomar éstos por algo psíquico, equivale a despersonalizarlos. La persona es algo que se da siempre como ejecutor de actos intencionales que están relacionados entre sí mediante la unidad de un sentido, y, por consiguiente, el ser psíquico nada tiene que ver con el ser-persona, pues los actos se ejecutan, mientras que la persona es ejecutora de actos. Mas, ¿cuál es el sentido ontológico de «ejecutar»? ¿Cómo se define de modo ontológico positivo la forma del ser de la persona? Sin embargo, no es posible reducir a esto sólo la cuestión crítica, sino que alcanza al ser del hombre en su totalidad, el cual se acostumbra a considerar como una unidad corpóreo-anímico espiritual. Cuerpo, alma, espíritu si bien pueden designar a su vez sectores fenoménicos susceptibles de aislarse en cuanto temas de determinadas investigaciones, y dentro de ciertos límites no hace al caso su vaguedad ontológica, en la cuestión del ser del hombre éste no puede ser obtenido mediante la suma de las formas del ser del cuerpo, el alma y el espíritu, que aún aguardan su definición. Y hasta para el caso de un ensayo ontológico que opere de tal modo, será menester dar por supuesta una idea del ser de la totalidad. Pero lo que imposibilita la cuestión básica del ser del Dasein o dentro de ella desorienta, es el hecho de intentar una orientación fundada sólo en la antropología antigua y cristiana, en la cual, por causa de sus insuficientes fundamentos ontológicos, se pasan por alto hasta el personalismo y la filosofía de la vida.
——
{*} Párrafo tomado del Capítulo I, Sección I, de Sein und Zeit (traducción de H. P. LL.).
http://www.filosofia.org/hem/dep/rcf/n07p048.htm

jueves, 2 de enero de 2014